No cabe duda de que la arquitectura bioclimática está de moda. Esperemos que por mucho tiempo. Cada vez son más los arquitectos que fundamentan la solución de sus proyectos en el entorno en el que van a estar insertados. El otro día hablaba de Dominique Perrault como uno de estos arquitectos y hoy quiero hablar de Jean Nouvel, Premio Pritzker de Arquitectura en el año 2008 y creador de la ampliación del Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, entre otros.
Pero lo que me ha llamado la atención es el proyecto residencial que está llevando a cabo en Altea, Alicante. Son unos bloques de viviendas en una zona de mar y montaña, que se mimetizan con el entorno hasta el punto de quedar totalmente camuflados, se adaptan totalmente a las curvas topográficas del terreno de forma que no resultan nada agresivos para su entorno . Además, por su configuración, de gruesos muros y cubiertas revestidas con vegetales autóctonos y por su orientación, que aprovechará al máximo la luz natural y canalizará las brisas, conseguirán un enorme ahorro energético.